viernes, noviembre 17, 2006

Homenaje a Manuel José Othon en el centenario de su muerte (1906-2006)

E. GOWIN, Nancy (1969).

Participan

Evodio Escalante
Marco Antonio Campos
Arturo Noyola
Vicente Quirarte


Miércoles 22 de noviembre de 2006, 18 horas
Auditorio de la Biblioteca Nacional
Centro Cultural Universitario, Ciudad Universitaria
México D.F.

Informes:
Departamento de Difusión Cultural
Tel y fax 56226827
difusioncultural@biblional.bibliog.unam.mx

miércoles, noviembre 15, 2006

Ahora todo se ve más bonito...

Estas semanas han sido tremendas. Mucho qué hacer, qué leer y qué vivir; por eso no había escrito nada en mi blog. Estaba trabajando en el nuevo diseño cuando apareció (por fin) la nueva versión de Blogger, por lo que tuve que cambiar el nuevo diseño a la nueva versión, y luego dedicar algunas horas engorrosas a recuperar toda la información perdida al cambiar a la nueva versión...

Así que ahora todo se ve más bonito: hay nuevo diseño, y los enlaces de la izquierda tienen mucha información nueva. Explico:

1. La nueva sección "Libera tu computadora" viene de algo que siento como un deber moral: enlistar las aplicaciones que yo uso en la mía, y que han sido pensadas para que cualquiera las use, para cualquier propósito socialmente útil; cuyo código fuente está abierto para que cualquiera lo pueda ver, estudiar, editar y mejorar (a esto se le llama "código abierto"); y que "no tienen propietario", en el sentido de que todo usuario tiene derecho a hacer copias y distribuir libremente la aplicación, aun si ésta, en un sentido amplio, "sí tiene autor". A estas aplicaciones se les llama "software libre".

Yo trato de usar sólamente software libre, y quiero invitarlos a que hagan lo mismo. El movimiento de software libre es una respuesta a la actuación de compañías transnacionales como Microsoft: la mayoría de nosotros aprendemos a usar la computadora en suites como Windows, que es un gran programa que te permite acceder a las funciones 'de máquina' de tu computadora (la pantalla, el disco duro) y hace enlaces a otros programas (como Word, que es un procesador de textos); cuando escribimos trabajos o ensayos, nos enseñan a utilizar el Word, que es, como decíamos arriba, un procesador de textos, una especie de máquina de escribir mejorada. Las computadoras te las dan ya con estos programas, y uno tiene pocas oportunidades de descubrir que se podrían hacer las cosas de una manera diferente. Pero se pueden hacer así.

El hecho es que Microsoft ha librado una guerra tremenda para hacer que sus programas sean los únicos usados en el mercado: el formato ".doc" está registrado para que sólo alguien con Word pueda abrirlo, así que al hacer nuestros documentos en este formato estamos contribuyendo, sin saberlo, al monopolio de la compañía que hace ese programa. Pero hay otros formatos (como ".rtf") que son públicos, y que no necesitan Word para abrirse o editarse: esos son los formatos que tenemos que usar. La mayoría de las veces ni siquiera sabemos que, al comprar la computadora, estamos pagando por los programas que ya vienen instalados; y, como los formatos de estos programas se han convertido en estándar gracias a ciertas oscuras tácticas de comercio, si nuestra computadora no trae el programa tendremos que pagar de cualquier manera, porque al salirnos del mercado (de Microsoft) salimos también de los estándares de trabajo y comunicación. Así es como una idea excelente, que es la de las computadoras, se ha convertido en poco tiempo en una manera fabulosa para que muy poca gente se enriquezca muy rápido, a costa de la libertad de (nos)otros.

Por supuesto, los monopolios informáticos han contribuido bastante a que baje la calidad de las mismas aplicaciones. Una vez que compañías como Microsoft tienen un enorme público cautivo, lo que interesa es ganar más. Por eso tantas versiones de Windows, que cambian cada pocos años, en lugar de invertir más tiempo y dinero en desarrollar una sola versión estable, capaz de durar muchos años. Así se obliga a todos los usuarios a gastar y gastar en la actualización de un programa que nunca llega a funcionar totalmente, y que justo por eso ayuda a que sus propietarios se hagan más ricos; fue el caso de Windows 98, que salió tan rápido que estaba lleno de hoyos, de defectos de programación, todo por querer que saliera rápido ("nuestros productores de escasez", diría Ernesto Cardenal). Es también el negocio de los antivirus. Pero no sólo eso. Lo más terrible es que estos programas están hechos para que sólo la compañía que los creo pueda manipularlos: probablemente tú mismo has sufrido por horas buscando en Word una función que te parece elemental, pero que el programa no contempla... Sucede lo mismo con los sistemas operativos, las hojas de cálculo o los editores de páginas para internet. No hay posibilidad de tomar control de tu propio programa; la cosa está clara: tú eres el usuario y el autor es el autor. Por eso las nuevas versiones de Windows son cada vez más coloridas y sencillas, y dan cada vez menos control al usuario: se trata de fomentar un público cada vez más pasivo. Ahora, la máquina se conecta sola a Internet a buscar actualizaciones, aun sin pedirte autorización. ¿Y te has preguntado cómo puedes saber exactamente qué información manda y qué recibe en los momentos en que se conecta sin avisarte? ¿Hay manera de saberlo?

El movimiento del software libre nace como respuesta casi insconsciente a este tipo de situaciones. Se crea en torno de comunidades creativas, donde un usuario propone un programa, con código abierto, y varios usuarios se dedican a usarlo, a probarlo, a encontrar sus fallas y a proponer soluciones. Los que saben programar intentan resolver ellos mismos los problemas, y comparten sus soluciones; el resultado es que, si la comunidad es activa, en un mediano plazo se tiene un programa más sencillo, más eficaz, más adecuado a las necesidades de la gente. Las leyes de copyright creadas por nuestras sociedades capitalistas encuentran aquí un problema: el objetivo es que el programa creado colectivamente siga siendo comunitario; por ello, en lugar de protegerlo para que no se pueda copiar sin autorización, se trata de garantizar legalmente el derecho a que todo mundo pueda copiarlo, y de proteger el programa para que siga siendo propiedad de todos, para que nadie pueda venderlo o registrarlo a su nombre. Se trata de un modelo que pervive gracias a la solidaridad, a la creación de comunidades que hagan posible otra manera de relacionarse y de compartir el conocimiento; y es, por ello, una buena manera de hacer política y de cambiar el mundo, también en la PC.

Pero ya me extendí mucho en esto...


2. Hay otra nueva sección llamada studium, donde agrupo algunos enlaces fundamentales para la lectura humanista, lugares a donde entro mucho y que me gustaría compartir. Studium tiene, en latín, una polisemia muy rica: significa "celo, asiduidad, aplicarse en alguna cosa" pero también "inclinación, deseo, buena voluntad, afección por algo"; y todo ello está presente en "estudiar", y en la "dedicación al estudio", pues ambas son nombradas por studium. Charlton Lewis y Charles Short, en su excelente diccionario, al explicar studium citan una línea del De inventione de Cicerón, que aquí reproduzco y amplío, pues studium tiene que ver con habitum:
"Llamamos hábito a un constante y absoluto perfeccionamiento del ánimo o del cuerpo en alguna cosa, como la percepción de una virtud o de algún arte, o cualquier ciencia e igualmente alguna conveniencia del cuerpo no dada por la naturaleza, sino alcanzada con estudio e industria. La afección es un cambio repentino del ánimo o del cuerpo, por alguna causa, como alegría, codicia, miedo, molestia, morbo, debilidad y otras cosas que se descubren en el mismo género. Empero, el estudio es la asidua ocupación del ánimo y vehementemente aplicada a alguna cosa con gran placer, como el de la filosofía, la poética, la geometría, las letras" (CIC., De Inv. I, 36, de la hermosa traducción literal de Bulmaro Reyes).
Tardíamente, studium viene a significar también los frutos mismos de esa actividad, y finalmente designa el lugar en torno al cual se hace posible dedicarse a ésta (de ahí nuestros estudios, donde nos ponemos a escribir). Parecido a lo que pasa, en el latín medieval, con universitas, que primero designa la congregación que se junta a ejercer el studium, y poco a poco, conforme estos grupos comienzan a rentar lugares para estudiar, irá designando el lugar mismo; pero siempre quedará esta huella que marca el espacio colectivo, la necesidad de juntarnos para ejercer una pasión vital que es pasión del espíritu.

En el studium que les ofrezco hay de todo: bibliotecas, pinacotecas, bases de datos, periódicos y revistas. Conforman todos un espacio virtual para el ejercicio de una pasión intelectiva, de un placer del alma que busca el perfeccionamiento interior por medio de un habitum.


3. Finalmente, ahora las diferentes entradas tienen etiquetas o categorías, y haciendo click en una de ellas puedes acceder a todas las de la misma categoría:
  • Agenda. Invitaciones a cosas que están pasando en México :)
  • Lo que ando leyendo. Es mi agenda espiritual :) Se trata de compartir lecturas iluminadoras.
  • Fragmentos. Porque a veces quiero compartirles un texto. Este mismo libro de la luz es un libro de fragmentos, un libro que lleva la huella de otros libros; un palimpsesto.
  • Glosas. Son comentarios de textos, la mayoría de las veces para divertirse. Son constelaciones de textos, donde un fragmento ilumina otros fragmentos y los fuerza a aparecer.
  • Ut pictura poiesis. Son imágenes que comentan textos, y textos que comentan imágenes. Viene de un verso de Horacio y de un hermoso libro de R. W. Lee que trata sobre las relaciones entre pintura y poesía en el arte occidental.

Y ya :)