lunes, noviembre 26, 2007

José Martí y la guerra de reliquias

(Tumba de Martí en el Panteón de Santa Efigenia)

"José Martí es una termoeléctrica y una biblioteca enorme. Es la más alta orden gubernamental y una radio que ataca al gobierno que entrega esa orden. Es un aeropuerto y un montón de avenidas. Es el centro del parque en pueblos y ciudades. Es la dispersión de frases suyas que se repiten incesantemente. Es el dinero que circula con su efigie. Es el primer nombre propio que se menciona en la actual Constitución de la República Cubana: aparece cuando ya han pasado, en anteriores claúsulas, una masa anónima de aborígenes suicidas, de esclavos rebeldes, de criollos levantados en armas, de obreros, campesinos y estudiantes.

Como si se tratara de la traducción de títulos imperiales exóticos, ha sido llamado Nuestro Apóstol, Héroe Nacional, Pater Patriae, Nuestro Recetario Político, Padre Santo, Nuestro Botiquín de Moral Pública, Nuestra Biblia de Vida. Se ha afirmado que ninguna estatua que se levante conseguirá hacerle justicia. Rubén Darío llegó a consignar, luego de ciertos estimados constructivos, que para tal estatua “la isla entera sería todavía pequeño zócalo”.

José Martí cobra la importancia universal que él mismo exageró para Cuba al escribir: “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”. Su figura cobra la intemporalidad que él prodigaba al advertir que todo el que se levantara por la causa cubana, se levantaba para todos los tiempos. Leo sus páginas y me viene a la memoria la noticia de que un poema suyo (no recuerdo cuál) y uno de sus manifiestos políticos (tampoco lo recuerdo) viajan por el espacio cósmico, de no haberse desintegrado todavía.

Allá los puso en órbita el primer (y único) cubano que ha visto el planeta desde afuera y que en la actualidad asiste, mudo en su uniforme de coronel, a consabidas sesiones parlamentarias en La Habana. Vestido entonces de cosmonauta, Arnaldo Tamayo Méndez, sacó del planeta, además de esos textos martianos, ázucar suficiente para organizar un experimento en torno al crecimiento de los cristales en un medio antigravitacional. Creo que nunca han llegado tan lejos las exportaciones cubanas, nunca se han extendido de modo igual las preocupaciones por el rendimiento de una cosecha. Y no habrá tenido la escritura de José Martí destinatario más extraño (y tal vez más justo), que al ponerse a orbitar en aquellos espacios pascalianos.

Hablo del equipaje de un cosmonauta que incluía un paquete de ázucar y unas páginas impresas, hablo de exportaciones cubanas, y apunto esta ocurrencia que Fernando Ortiz hizo pública en 1953, durante la celebración del centenario martiano: si el país exportaba con muy buena suerte azúcar, tabaco y música, ¿por qué no iba a exportar a José Martí? Él era la mejor de las músicas (impetuosidad y arrastre de su oratoria), azúcar de óptima calidad (sus afectuosas cartas), sus ideas acarreaban la misma ebriedad del buen tabaco (en algunas marquillas aparecía su efigie).

Pocos años antes de esa celebración, Emil Ludwig había escrito su asombro ante algunas de sus frases. Emparejaba aquellos fragmentos a los aforismos de Nietzsche, lamentaba que tal obra no estuviese traducida al alemán, y confirmaba la demanda internacional para el artículo de exportación propuesto por Ortiz. “Centenares de aforismos en tal estilo vigoroso y penetrante”, apuntó Ludwig, “que bien pudieran ser de Nietzsche, han sido recogidos en una magnífica colección de sus obras, y de ser traducidas, serían por sí solas suficientes para convertir a Martí en guía espiritual del presente momento del mundo”.

El biógrafo alemán aludía al año 1948. Guía espiritual del mundo o principal artículo de exportación, José Martí cobraría su mayor importancia a partir del triunfo revolucionario de 1959. Aunque desde mucho antes su nombre había entrado en el trapicheo político cubano. Fulgencio Batista (por citar el ejemplo de una dictadura anterior) tuvo a bien agenciarse buena parte de los réditos de la celebración del Centenario, e intentó legitimar su flamante golpe de Estado con las fiestas por Martí. De igual modo, en ese mismo año, Fidel Castro dispuso su lucha contra Batista bajo la advocación del mismo nombre. En 1953 la política cubana adoptaba la forma de guerra de reliquias [...]".

Antonio José Ponte, Historia de una bofetada,
imponente ensayo anticastrista que puede leerse completo aquí.

domingo, noviembre 25, 2007

An Eye for Annai



Los autores son John Classen y Dan Rodrigues. Toda la animación está hecha a mano, y los fondos son una mezcla de técnica tradicional y técnica de computadora; An Eye for Annai fue originalmente trabajo final para una clase del tercer año de la licenciatura en animación del Sheridan College (Canadá). Más información aquí.

miércoles, noviembre 21, 2007

Del pensamiento vivo de Carlos Lenkersdorf

Texto a dos voces leído en voz alta en el Homenaje a Carlos Lenkersdorf el jueves 26 de abril de 2006, y publicado recientemente en el número 5 de Pensares y quehaceres.



Para Francesca Gargallo, que en la Cátedra Samuel Ramos se atrevió a hacer una “confesión”.

I. Este pequeño texto quiere platicar sobre la práctica filosófica de Carlos Lenkersdorf, tal y como yo la he vivido. Sólo soy alumno suyo; soy un alumno, uno de muchos alumnos; uno de los muchos que nos juntamos para aprender, poco a poco, el tojolabal, y que fuimos descubriendo otras cosas mientras aprendíamos la lengua. Esto es lo que puedo ofrecer. No sólo se trata de hablar de la filosofía de Carlos, sino de la práctica filosófica que transmite en su silencio, su risa y su ironía; por eso, este pequeño texto está escrito para leerse en voz alta y con la participación de otro: como un intento de “poner en escena”, en la escritura, ese juego que va de la escucha a la respuesta.[1]

***

II. No escuchamos de la misma manera. Los tojolabales distinguen entre palabras habladas (k’umal) y escuchadas (’ab’al). Nosotros sólo decimos “palabra”, pero ellos tienen dos maneras de decirlo, dependiendo de si se habla o se escucha. Y la lengua de los tojolabales se llama, también “tojolabal”; y tojol sirve para denominar algo que está “bien hecho”. Por ejemplo, se puede hablar de una tortilla tojol cuando, en una comunidad, tu mamá está preparando la masa y luego la pone al fuego, y la tortilla, ante el fuego, se infla; y cuando uno se la lleva, calientita, a la boca, sabe que esa tortilla es tojol; no es tojol una tortilla de Maseca, comprada en la tortillería; y tampoco será tojol la misma tortilla cuando haya dejado de estar calientita.... Entonces Carlos cambia, casi imperceptiblemente, el ritmo de su entonación, dando a entender que está pensando en algo. Y continúa: tojol es algo que está bien hecho, que cumple su vocación de ser; ocurre en un tiempo y un lugar particulares: es un concepto histórico. Tojol’ab’al es alguien que cumple su vocación de ser, a través de la palabra; pero no la palabra que dice, sino la que escucha. El tojolabal es el buen escuchador. Y también aquí se trata de un concepto histórico: el tojolabal no nace, sino se hace. No tiene que ver con la procedencia étnica, sino con realizar una vocación: puede que en este momento escucho, y al siguiente ya dejé yo de escuchar... Ahí está la gente que nació en un poblado tojolabal y después, ¿qué pasó?... Anécdotas repetidas una y otra vez; a veces pensamos que las repite porque a Carlos se le olvida que ya las contó. Después nos damos cuenta de que con esas anécdotas, repetidas tantas veces, nos está contando algo que va más allá de ellas. Captamos el ritmo de la anécdota, su estructura vital, de la misma manera en que aprendemos el ritmo de la lengua cada viernes, cuando él nos hace cantar poemas recogidos por 25 años en las comunidades indígenas.[2] Aprendemos a respirar la anécdota, y después la contamos nosotros mismos a otras personas, casi sin darnos cuenta. Y nos damos cuenta que en esa respiración de la anécdota, aprendida, estamos intentando comunicar algo que le da sentido a la historia pero no está en ella como su mero contenido: soplar en las cenizas de la historia, para que en el soplo, ritmo vocal, se avive el fuego de la letra, como decía Jacques Derrida en el momento de hablar de la Torah.[3] Yo era, en aquel momento, un estudiante de literatura que había llegado a México poco después de la muerte repentina de su papá. Me daba cuenta de que ahora le tenía miedo a la ciudad, y los primeros meses salía lo menos posible de mi casa. Él era como el ciervo que aparece entre los árboles del parque, casi sin ser reconocido; y yo tenía miedo, y huía. En esos meses aprendí que muchas veces vivir es aprender a hacerse responsable por una herencia que no nos tocaba, una herencia que es más que nosotros y nos rebasa: el dolor de nuestros hermanos en México, el dolor de la gente que lucha por mantener su dignidad, la biblioteca -adolorida- de mi padre y los textos que sólo escribió para sus hijos y se quedaron allí; la pregunta por cómo hacer para que lo heredado nos ayude a construir un mundo distinto. Yo era un estudiante de literatura, y quedé fascinado al leer Filosofar en clave tojolabal. En ese momento, mis conocimientos, aún pequeños, de lingüística, adquirían un nuevo, fascinante sentido: abrían la puerta para acercarse a otro mundo. Las lenguas y su cosmovisión eran la puerta para el contacto respetuoso con los otros concretos que cotidianamente transformaban esa cosmovisión en cosmovivencia. Pero también me impresionaba la enorme actitud de humildad de Carlos. Él no se presentaba, de ningún modo, como el “autor” del sistema; él tampoco era un banquero que capitalizara su conocimiento del tojolabal para presentarse más “filósofo profesional” ante el resto ignorante, incapaz de acceder a lo que sólo él tenía. Su posición como sujeto del discurso filosófico era distinta: se trataba de ser una especie de “testigo” de algo que sucedía más allá, un testigo que escucha y quiere por ello transmitir; un traductor de una práctica social que se expresa en una lengua, pero también en un modo cotidiano de vivir, de organizar la comunidad y relacionarse con la tierra y con los otros. Algo que me gustaba mucho del texto eran los espacios en blanco entre una coma y otra, espacios que permitían que la voz de Filosofar en clave tojolabal callara y escuchara. También ese libro transmitía, desde ya, algo que estaba más allá de su contenido conceptual.

III. lu’um, lu’umal. Tierra, suelo, patria, colonia, comunidad, barro, arcilla, barro para tejas, problema agrario, terreno, suelo, lugar, Nuestra Madre Tierra. [La tierra, desde la perspectiva tojolabal, es Nuestra Madre Tierra, porque nos sostiene, nos da comida a nosotros y nos quiere. De la tierra, además, brota la vida que, a su vez, nos da la vida, nos alegra el corazón y nos llena de gratitud por las bondades recibidas. Con la tierra, Nuestra Madre Tierra, con los productos de la tierra y con los demás humanos, animales y toda la naturaleza, formamos, finalmente, una gran comunidad. Por todo lo dicho, la tierra no es simplemente un medio de producción, sino la mamá que nos sostiene y nos da la vida. Así es que nuestro trabajo con la tierra no se reduce al aspecto económico, sino que es trabajo para la vida. Por eso, al trabajar la tierra servimos a Nuestra Madre Tierra por la vida, y por este trabajo no se cobra. Es decir, no la trabajamos para que nos pague. Nuestra Madre Tierra no maneja dinero y no esperamos salario al trabajarla. Otra cosa es el trabajo en las fincas. Véase ‘a’tel.

La tierra tampoco es una mercancía que se puede comprar y vender. Puesto que la tierra es Nuestra Madre, si la vendemos la prostituimos. ¿Qué clase de hijos seríamos, si convirtiésemos a nuestra mamá en una prostituta? La relación con la tierra como Nuestra Madre contrasta con aquella que la considera y trata como mercancía. En el primer caso la relación se realiza dentro de la comunidad del nosotros cósmico [...]. En el segundo caso, somos nosotros, los humanos, [los] que disponemos sobre la tierra al comprar y venderla, al tratarla según nos parezca, al dominarla, abusar de ella y maltratarla. Este comportamiento se refleja en las relaciones sociales. Una minoría dispone y la mayoría está despojada de su capacidad de tomar decisiones. El cambio del artículo 27 de la Constitución, al permitir la compraventa de tierras ejidales, afectó profundamente la relación con la tierra. Ya no se respetó el hecho de que la tierra no es vendible].[4] La entrada del diccionario sigue extendiéndose; explica el problema político y luego redondea en que en él se muestra, palpablemente, la contradicción entre dos cosmovisiones; refiere a otras palabras que van, así, creando una red léxica que, en su conjunto, quiere dar razón de una manera de vivir. Yo era un estudiante de literatura, y poco a poco me fui dando cuenta que ese “resto”, que se transmitía a través del ritmo, la entonación, la narración de anécdotas, era el que permitía dar cuenta de ese “más allá” de la lingüística en el que se mueven, exiliados, los trabajos de Carlos. No se trata sólo de las discusiones sobre si el tojolabal es o no una lengua inacusativa, es decir, si se trata realmente de una lengua sujeto-objeto o si, como dice Carlos, es una lengua donde no hay objetos. Los argumentos lingüísticos están a la vista, y podrían ser enseñados fácilmente (el hecho de que se pueda decir winikon, así solito, con sentido en sí mismo, quiere decir que aquí hay ya, efectivamente una oración, marcada, por tanto, con un -on que cumple una función de sujeto, aun si se trata de un sujeto “raro” que no hace sino que experimenta, que no es dueño totalmente de la escena de discurso que abre, y se mueve en un lugar distinto que el de la transitividad en las lenguas indoeuropeas).[5] Pero no se trata sólo de los argumentos lingüísticos. En el fondo está la irritación por un modo de proceder con la lengua, que se resiste a cortar el lazo que une a la lengua con las personas que las hablan: una lengua de alguien que sirve, además, para relacionarse con otros álguienes; una actitud que se pone en riesgo a sí misma con tal de no reducir al otro de la lengua (y a los otros que portan la lengua) a una posición de objeto: la red textual, que es red vital, de un lado al otro del diccionario, es ella misma un gesto que quiere transmitir un modo de responsabilidad. En su último libro, Carlos lo explica, amablemente, al decir que hay diferentes modos de escucha: Hace algunos años, no me acuerdo de la fecha, hubo un congreso de mayistas que se celebró en Guatemala si no me equivoco. Fuera de los especialistas en lenguas mayas, asistieron también varios hermanos mayas. Como ocurre en los congresos y publicaciones, los lingüistas suelen presentar ejemplos de las lenguas que quieren explicar en sus ponencias. En este caso, para esclarecer verbos transitivos usaron repetidas veces los verbos golpear, pegar. Los mayas presentes se sintieron molestos y lo dijeron con estas palabras, más o menos: “No somos golpeadores, tampoco solemos pegar a los otros de modo constante, como los ejemplos usados lo insinúan. Pedimos que no se siga usando el verbo pegar para las explicaciones que los ponentes presentan”. Los congresistas escucharon la queja y la respetaron [...]. Los mayas, hablantes de lenguas mayas, no escucharon el aspecto formal de los enunciados, escucharon más, es decir, lo que las palabras les dijeron [...]. El golpear/pegar no sólo son verbos transitivos cualquiera, sino que significa golpear/pegar a alguien y se refiere a los que están pegando a otros, son los sujetos golpeadores. Se quejaron, pues, no como ponentes, sino como hablantes de determinadas lenguas mayas. De ahí se entiende la protesta. El empleo de la palabra “ofensiva” por parte de los lingüistas lo entendieron como representativo de la lengua que hablaron [...]. Para los mayas las lenguas formaron y siguen formando parte integral de la realidad que viven. Si les quitamos esta relación las despojamos de aspectos vitales, lo que equivale a amputarlas.[6]

IV. Conforme se acerca el día del homenaje a Carlos yo me voy poniendo nervioso, porque no sé casi hablar, y todavía soy un niño. Entonces decido hacer una confesión. María Zambrano había soñado con la fantasía de una historia de la filosofía escrita, toda ella, en géneros literarios:[7] y la confesión era uno de esos “géneros menores” de la filosofía, que aparecía en momentos de crisis e intentaba, a través de una manera de expresarse (que era, ella misma, método), unir la vida con el pensamiento, darle razón y palabra a la vida y replantear, desde la vida, aquello que se piensa... Quizá momentos de crisis como la invasión a Irak, la defensa del gas en Bolivia, el conflicto entre poder y deber en Venezuela, la catástrofe ecológica en Brasil y, en México, un pueblo que tiembla desde 1994, que tiembla en Oaxaca, en Atenco y en Guerrero, como una cuerda tensada en las elecciones de 2006 y la lucha contra la imposición del fraude electoral, tiembla todo él con el temblor que ya presagia un alumbramiento; y todo ello, enhebrado en el temblor de esa nuestras propias historias, ésas que compartimos, a veces sin saberlo ni decirlo, cada vez que decimos una públicamente una palabra.



[1] Por ello, espero que me perdones, lector, que infrinja levemente alguna convención de la escritura académica normalizada: en este texto, mi propia voz va representada en cursivas; la voz de Carlos, en redondas, y no se marca como una cita.

[2] Hace un año, le platicaba esto a una amiga que se llama Margit Frenk. Ella me preguntaba cómo me sentía en la Maestría. Y yo, que me sentía bien, pero que mis mejores clases, sin duda, las tomaba fuera de mi plan de estudios. Ella me pidió que le contara de esas clases, y entonces le conté de la clase de Carlos. Lo único que pude decirle era que nos reíamos mucho, y de una forma especial.

[3] “Respiración”, “ritmo”, “silencio”, “intención” son, todos ellos, aspectos que se escapan a la división tajante entre significante (=imagen acústica) y significado (=imagen conceptual) propuesta por Ferdinand de Saussure, cuyo Curso de lingüística general está en la base de las modernas investigaciones sobre la lengua... Son, todos ellos, momentos donde el lenguaje va más allá de su valor instrumental, y se vuelve instrumento, no sólo de “comunicación”, sino sobre todo de “transmisión” (¿qué se transmite en el silencio de una cierta manera de escuchar?).

[4] C. Lenkersdorf, Diccionario tojolabal-español. Idioma mayense de chiapas, segunda edición aumentada y revisada, t. I, México, Nuestro Tiempo, 2002, s.v. lu’um (cf. pp. 476-478).

[5] El problema lingüístico de fondo ha sido señalado por el mismo Carlos en repetidas ocasiones, y fue planteado de manera análoga por Martin Bernal en el volumen tres de Black Athena, aparecido el año pasado: “sujeto” es una categoría gramatical pensada desde una lengua indoeuropea.

[6] C. Lenkersdorf, La semántica del tojolabal y su cosmovisión, México, UNAM; Instituto de Investigaciones Filológicas, 2006 (Colección de Bolsillo, 27), pp. 7-9.

[7] cf. M. Zambrano, La confesión: género literario, Madrid, Mondadori, 1988 [ed. orig. 1943].

Primer encuentro nacional de mujeres ex guerrilleras

Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad De Filosofía y Letras

Veinticinco años de estudios con perspectiva de genero en las instituciones de educación superior en la Ciudad de México
Seminario permanente de representaciones e identidades de genero en el tiempo


Invitan a la presentación del libro
MEMORIA DEL PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES EX GUERRILLERAS

Viernes 23 de Noviembre de 2007
18:00 horas

Presentan:
Leopoldo Ayala
María de la Luz Aguilar
Silvia Rodríguez

Modera:
Azucena García

Salon de Actos de la Facultad de Filosofia y Letras
Circuito Interior s./n., Ciudad Universitaria
Mexico, D. F.

Contacto:
Claudia Espino: hturquesa2006@hotmail.com

En memoria de Ivan Illich

Coloquio
LA CONVIVENCIALIDAD EN LA ERA DE LOS SISTEMAS

Convoca el Círculo de lectores de Ivan Illich de Cuernavaca Morelos, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos a través del Centro Cultural Universitario “CCU”, la Universidad La Salle Cuernavaca, el Instituto de Cultura de Morelos, el Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes en Morelos, A. C., la Univac.
Lugar: Cuernavaca, Morelos, México
Fecha: 30 de noviembre al 5 de diciembre 2007,

Iván Illich dejó este mundo el 2 de diciembre 2002. A cinco años de su muerte, un grupo de amigos y lectores convoca en Cuernavaca a un coloquio – reunión de otros amigos y lectores. Aquí hace más de 40 años, el trabajo fructífero del Centro Intercultural de Documentación (CIDOC), proporciona las condiciones para que Illich pusiera a debate las grandes instituciones de la sociedad industrial y las certidumbres que las sostenían.

El encuentro proyectado tiene una relevancia especial para el país anfitrión. Hoy, los lastres de seis decenios de desarrollo, el desprecio de los profesionales hacia los legos, aunado al auge de los facilitadores y consejeros post-profesionales, la tiranía mercantil y la destrucción sistemática de los ámbitos de comunidad tradicionales empujan al pueblo mexicano a la rebelión. Preguntamos: ahora que varios mexicanos hemos despertado de la pesadilla desarrollista, ¿no es el momento de redescubrir el pensamiento de Iván Illich?

Quisiéramos reunir a amigos y lectores de Iván de todo el mundo en territorio mexicano, el país donde tanto tiempo vivió y tan poco fue leído. Fue en México donde elaboró la primera vertiente de su crítica de las herramientas, la que estudia lo que las herramientas hacen; en tanto en la segunda vertiente, la que estudia lo que las herramientas dicen (o, si se prefiere, los aspectos simbólicos de la tecnología), sometió muchos de los conceptos centrales de sus “panfletos” de Cuernavaca a una severa crítica. En esta época analizó las instituciones (de educación, de salud, de transporte) como si fueran herramientas a disposición de sus clientes (que quieren aprender, sanar o moverse). Las preguntas que queremos hacer a nuestros compañeros lectores son de este tipo:

¿Cómo podemos volver a leer La Convivencialidad a la luz de la crítica de su autor?

¿Qué son hoy las instituciones de servicio si ya no se pueden entender como instrumentos o herramientas para alcanzar los fines personales de sus clientes o pacientes?

Aun si no lo pregonó explícitamente, la inmersión de Illich en la cultura mexicana – en particular en el pueblo de Ocotepec – lo marcó profundamente de tal forma que podemos esperar que muchos amigos lectores verán en cualquier forma México a través de sus ojos. Este México, que parece desmentido por las políticas oficiales y la economía dominante sobrevive – tal es nuestra convicción – en el corazón de sus pueblos, en lo que el antropólogo Guillermo Bonfil llamó el México profundo. Para nosotros, ciudadanos de un país estremecido y ocasionalmente activistas cívicos, este encuentro deberá fortalecernos en la defensa de este México profundo que las élites del México superficial y oficial han condenado a desaparecer.

Desde Cuernavaca, Círculo de lectura de Iván Illich.
Jean Robert, Javier Sicilia, Roberto Ochoa, Alicia Puente Lutteroth, Rafael Segovía, Susana del Castillo, César Añorve, Angélica Solís, Alicia Dorantes, Adriana Hernández, Patricia Gutiérrez-Otero, Georges Voet.


martes, noviembre 20, 2007

El oscuro crecimiento del lenguaje

Dice Curtius, recordando el modelo de investigación filológica de San Isidoro:
"En la investigación etimológica hay que tener en cuenta tres principios: ex causa (rex viene de regere y de recte agente), ex origine (el hombre se llama homo porque está hecho de humus) y -otro principio que se remonta a los estoicos, a través de Varrón- ex contrariis (aquí nos topamos con el todavía famoso lucus a non lucendo [...])".
(Literatura europea y Edad Media latina, t. I, p. 72).

La investigación etimológica es una de las disciplinas de la "gramática", arte de leer y escribir (viene de gramma, 'letra'); fundamento de la teoría de la educación griega y base del resto de los saberes; saber que, al ser traducido al latín, recibe el nombre de "literatura" (viene de litttera, 'letra'). Literato, en su sentido 'originario', nos recuerda Curtius, no es primariamente aquel que crea poemas o relatos, sino sólo el que lee y escribe; el que sabe leer y escribir (¿y quién puede presumir de saber algo tan extraño como esto?). Y la investigación etimológica tiene que ver con la búsqueda del origen de las palabras; origen siempre oscuro y engañoso, pues, como recuerda San Isidoro, no toda palabra guarda hoy su relación primigenia con la "natura" de la cosa a que refiere.

Por ello, quizá, la etimología medieval no sólo busca el origen genético que explica cuáles palabras derivan de cuáles, sino que se deleita en juegos de palabras donde un término es explicado por el origen de la experiencia al que luego nombrará el término (la leyenda bíblica ilumina súbitamente el parecido entre homo y humus); o ese otro, tomado del De lingua latina, que explica por qué la palabra lucus ("bosque") nace de su contrario gramatical non lucendo ("lo que no está iluminado"), y permite pensar en que, ciertamente, al bosque no llega la luz ("la umbría", dicen nuestros poetas del XVI...). Hermoso juego gramatical que quiere iluminar la dialéctica oculta del lenguaje; el crecimiento de su cuerpo vegetal.

La lingüística se ensañó, al nacer, con explicaciones de este tipo: fustigó su carácter engañoso, juguetón y arbitrario, pero se olvidó del engaño que sustentaba su propio método: el de la posibilidad de encontrar "la" etimología original. La natura ya no se alcanza por iluminación: se arrebata en un campo de disección, o bien se juzga inalcanzable, más allá de la ciencia, imposible de encontrar por métodos racionales. Quizá la lingüística moderna se toma demasiado en serio, y por eso no se permite jugar: ha perdido el sentido de la imaginación y la capacidad de inventar historias. Frente a ello, el juego gramatical de San Isidoro se revela particularmente fecundo. Engaño que responde al engaño primero... ¿No es una bella forma de habitar la historia de nuestras palabras?

lunes, noviembre 19, 2007

Musa de musas

Antología de poesía escrita por mujeres desde la ciudad de México

Con el propósito de recopilar, en una antología, la poesía última inspirada en la ciudad de México escrita por mujeres, se convoca a todas las poetas, nacidas entre 1967 y 1987, a participar con una serie de poemas escritos desde la experiencia de la ciudad de México.

Requisitos:

a) Haber nacido entre 1967 y 1987.

b) Mandar 5 cuartillas en Word con el siguiente formato: tipo New Times Roman, en doce puntos, interlineado sencillo; a musademusas@gmail.com antes del 31 de diciembre del 2007 y adjuntar una ficha curricular de cinco líneas.

Los resultados serán publicados en el blog musademusas.blogspot.com el día 31 de enero de 2008. Las seleccionadas aparecerán antologadas en Musa de musas, una edición que procurará una amplia difusión así como presentaciones y lecturas públicas en lugares insólitos de la ciudad.

miércoles, noviembre 14, 2007

Sí, mire... Se va a llevar...

Ciclo Poesía novísima
Lecturas de jóvenes poetas(Chagall, of course...)

Noviembre
Jueves 22

Iván Cruz
Rafael Mondragón (¡cha cháaan!)
Luis Paniagua

Café-Bar "Las Hormigas", 19:00 hs.

Casa del Poeta Ramón López Velarde
Álvaro Obregón 73, colonia Roma

viernes, noviembre 02, 2007

Francisco Bilbao, filosofía y profecía


"Sepamos el nombre de Dios; os conjuro, hermanos míos, a escucharnos a nosotros mismos.

"[...] Rompamos la piedra que impide nuestra resurrección, y libres de nosotros mismos, transformados sobre las ruinas del mundo envejecido, recibamos directamente, sin intermediarios o mediadores fementidos, el testamento puro, la palabra pura de la eterna vida, la centella de la fuerza y el inmenso amor.

"Mi libro es la evocación de esa palabra, hermano mío".
(Del inicio de El evangelio americano).

jueves, noviembre 01, 2007

Solidaridad con Tabasco

Al día de hoy, las lluvias nos han dejado casi un millón de damnificados en Tabasco; el 90% del Estado se encuentra hoy inundado. Hay que hacer algo. Les dejo este breve mensaje de mi mamá:
"Amigas y amigos: los tabasqueños nos necesitan, miles de personas han perdido sus bienes y sus hogares y requieren de nuestro apoyo. Todos podemos hacer algo para ayudar, organizándonos para acopiar y enviarles alimentos enlatados, agua embotellada, cobertores y pañales. Hagamos una gran red solidaria que tienda sus manos y su corazón a los hermanos en desgracia. En la ciudad de México, el centro de acopio está en la Casa Tabasco, calle Berlín número 33. Todos podemos hacer algo para mandar ayuda urgente. Gracias y saludos".