1. Actualmente la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación de los hidrocarburos (petróleo y gas) son actividades exclusivas del gobierno, ¿está usted de acuerdo o no está de acuerdo que en esas actividades puedan ahora participar empresas privadas?El proyecto de consulta ha molestado a mucha gente los últimos días; por ello, es importante recordar que este proyecto se fundamenta jurídicamente en el artículo 42 de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal: "la consulta es el instrumento a través del cual el Jefe de Gobierno, las instancias de la administración pública del DF, la Asamblea Legislativa, la Asamblea Ciudadana y/o el Comité Ciudadano, por sí o en colaboración, someten a consideración de la ciudadanía por medio de preguntas directas, foros, o cualquier otro instrumento de consulta, cualquier tema que tenga impacto trascendental en los distintos ámbitos temáticos en Distrito Federal".
2. En general, ¿está usted de acuerdo o no está de acuerdo con que se aprueben las iniciativas relativas a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión?
Es decir, que en el DF tenemos derecho a pedir que se nos consulte en cualquier tema que tenga impacto trascendental en nuestras vidas; y los resultados de lo que se nos consulte tienen carácter vinculatorio ante el gobierno del DF, es decir, que no nada más se trata de saber qué opinamos, sino que -en virtud de esta ley- nuestro gobierno tiene la obligación de hacer saber nuestra voluntad, y defenderla.
Algunos creemos que detrás de la iniciativa del Presidente hay oculta una intención de privatizar nuestra industria petrolera; por ello, la Ley de Participación Ciudadana pudiera volverse importante en los tiempos que vienen, que presagian el recrudecimiento de la avanzada transnacional, y la enorme necesidad de construir un poder popular capaz de responder a los siguientes ataques. Si bien es cierto que la defensa del petróleo se ha convertido en tema favorito de algunos políticos oportunistas, no debemos perder de vista que lo que se juega aquí es la soberanía energética de la nación y la defensa de nuestro patrimonio; vale la pena participar en la consulta, pues lo que está en riesgo no es el triunfo de un partido o un jefe político, sino el futuro de nuestro país.



