sábado, enero 24, 2009

Mi examen de maestría



El jueves conseguí, por fin, fecha para mi examen de maestría. El examen será ¡este lunes! Defenderé una tesis sobre la filosofía de la historia de Francisco Bilbao, y sobre las relaciones entre Biblia, filosofía y literatura. Casi no he tenido tiempo de avisarle a nadie, por la premura. A los que quieran y puedan, espero verlos ahí: la cita es a las 11 de la mañana, en la sala de actos de posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

jueves, enero 22, 2009

Un niño muerto


Le cedo la palabra a Pedro Miguel:

El gobierno israelí afirma que su más reciente ofensiva militar contra Gaza fue una respuesta a los ataques a poblaciones de Israel lanzados desde ese territorio con cohetes rudimentarios pero mortíferos. Muchos palestinos replican que un pueblo cercado, bombardeado, privado de alimentos, medicinas, electricidad, agua potable, reconocimiento y autoedeterminación, entre otras cosas, tiene derecho a defenderse como pueda y con lo que pueda. Tel Aviv responde que procedió al cerco, a la destrucción de viviendas y a los asesinatos selectivos, para evitar la acción de terroristas suicidas que se hacían estallar en concentraciones de civiles israelíes. Los palestinos contrargumentan: “Ustedes lanzaron a los atacantes a la desesperación al negarle a nuestra nación el derecho a convertirse en una patria”. Y dicen en Israel: “ustedes son una amenaza para nuestra seguridad, y además, Jerusalén es nuestra capital eterna e indivisible”. Desde el otro lado del muro se escucha: “lo que amenaza a su país es su propia ambición territorial, y ustedes han practicado la limpieza étnica en Al Qods”. “No –dice Ehud Olmert–, los países árabes nos atacaron primero.”

La polémica continúa, hasta enredarse en pasajes selectos de la Biblia y en posesiones territoriales indemostrables por parte de los filisteos o los hijos de las 12 tribus, y así puede seguir, mientras, en las planchas de lo que queda de los hospitales de Gaza, reposan los restos de centenares de menores.

Los discursos oficiales y las palabras de los grupos de resistencia que se adhieren, en función de las circunstancias, a la bancarrota moral de sus adversarios, suelen deslindarse muy rápido del sentido común. Nada de razonable pueden argumentar los operadores de los misiles Kassam para justificar los ataques a poblados israelíes, y además no importa, porque Tel Aviv y sus aliados de Washington y de Europa han decidido que lo que hay que hacer con los atacantes es matarlos, no escuchar sus argumentos. Por lo demás, con los cadáveres, con las ruinas y con los restos de explosivos de fósforo a la vista, es muy difícil creer que en Gaza se actuó sin odio contra la población en general y resulta nauseabundo escuchar la explicación de Tzipi Livni ante un bebé descuartizado por el bombardeo: “es que los terroristas lo estaban usando como escudo humano”.

La maldad (no hay otro término) implícita en esas palabras, más la que acecha en las voces del integrismo que interpretan como una “victoria” el arrasamiento de Gaza, debe ser contrarrestada antes de que el conflicto y sus delirios verbales nos convenzan a todos de que los explosivos de alto poder son una herramienta legítima de convivencia y de negociación. Para empezar, se debe individualizar a las víctimas y a los victimarios y sacar la confrontación de esa caracterización simplificadora de choque entre pueblos que es antesala de resignación ante algo pretendidamente inevitable: “árabes y judíos se odian”.

Frente a la muerte, la destrucción, el derrumbe de la ética y la irracionalidad extrema que ha atestiguado el mundo en tres semanas de horror, cedo el espacio a la valiosa iniciativa de humanidad, de lucidez y de valor civil de la que tomé el título de esta entrega, y que será presentada mañana viernes, en la Casa-Refugio Citlaltépetl (Citlaltépetl 25, entre Ámsterdam y Campeche. Col. Hipódromo Condesa). Dice así:


"A la memoria de los seres más próximos

entre los seis millones de asesinados por los nacional-socialistas, al lado de los

millones y millones de humanos de todas las confesiones y todas las naciones,

víctimas del mismo odio del otro hombre, del mismo antisemitismo".

Emmanuel Levinas

Centenares de niñas y de niños han perdido la vida durante la ofensiva en curso del ejército de Israel en Gaza. Ese solo dato, al margen de análisis, posturas y filiaciones, debiera bastar para que todas las personas de buena voluntad en el mundo sintieran vergüenza por esta guerra y por todas las guerras. El hecho es sobradamente intolerable como para hacernos ver la urgencia de una solución a ese conflicto que los gobernantes y dirigentes no han podido o no han querido construir y que, posiblemente, no construirán en décadas. Si las víctimas israelíes de los ataques con cohetes lanzados desde Gaza fueron el pretexto para desencadenar la ofensiva, las bajas palestinas de estos días serán el fermento para nuevos ataques contra Israel.

Pero, así como desde el dolor se ha alimentado el afán bélico, creemos que es posible transformar el sufrimiento de nuestros semejantes en una base para la fraternidad y la convivencia, a condición de que seamos capaces de aproximarnos a ese sufrimiento y que tratemos de percibir lo que sienten las víctimas.

Con este propósito hemos decidido asumirnos como deudos de algunas de las niñas y de los niños que han muerto en esta ofensiva; estamos dispuestos a testimoniar y sufrir su ausencia y a honrar su recuerdo: adoptaremos, cada uno de nosotros, a un menor fallecido en la ofensiva.

Será, de ahora en adelante, parte de nuestra familia. Procuraremos comunicarnos con sus familiares para compartir su devastación. Trataremos de conocer mejor a nuestros pequeños muertos, de averiguar detalles de su vida, de tener con nosotros una foto de ellos. Contaremos a nuestros amigos y a nuestros conocidos que en la ofensiva del ejército de Israel en Gaza nos mataron a un niño al que queremos mucho.

La iniciativa Adopta a un Niño Muerto busca interpelar a la conciencia de cada persona judía –sobre la que pesa hoy el plomo fundido de la incursión militar israelí en Gaza– como un llamado a la responsabilidad para con el otro; es una respuesta caracterizada por la gratuidad, la no-reciprocidad, la asimetría y la incondicionalidad. Porque a la palabra veraz ante esta forma de “odio del otro hombre” no le alcanza con la indignación moralista, sino que moralmente está obligada a confesar su indignidad. Obligado, antes que el resto de la humanidad, cada judío puede hoy volver acto la vergüenza compartida, ofreciendo a su otro –al asumirla– las palabras hebreas que nombran a los padres “huérfanos” de hijos: av shacul (padre en duelo por un hijo), em shculah (madre huérfana de hijo).

Lejos de ser una iniciativa excluyente, esta responsabilidad suplementaria de los judíos en la presente masacre debe entenderse como confesión de morosidad que a la vez es promesa de un lazo amoroso capaz de desplomar al “antisemitismo” definido por Levinas. Luego, esta iniciativa deberá abrirse a toda la humanidad. Hoy, como primer paso, se trata de asumir la deuda en primera persona.

Los niños muertos no dejan de crecer. Para bien o para mal, sus trayectorias rotas siguen germinando en los que se quedan: acaban por volverse un peso insoportable o bien un fundamento de vínculos y vida.

Pretendemos detener la conversión del dolor de ambos pueblos en combustible adicional para la guerra y transformar a los muertos de los dos bandos en semillas de paz. Por eso hoy emprendemos esta iniciativa.

Jessica Bekerman, Marcelo Bergman, Néstor Braunstein, Fanny Blank Cereijido, Rossana Cassigoli Salamon, Daniel Cazés Menache, José Frank, Margit Frenk, Boris Gerson, Enrique Guinsberg Blank, Mathew Gutmann, Patricia Jacobs, Miriam Jerade, Carolina Kerlow, Susana Lerner Sigal, Adalberto Levi Hambra, Bela Límenes, Bruno Límenes, Manuela Límenes, Marcos Límenes, Jorge Eduardo Mosches, Marcelo Pasternac, Silvana Rabinovich, Ilán Semo, Alberto Sladogna, Ivonne Rosa Szasz, Mónica Szurmuk, Fany Unikel, Inés Westphalen, Daniel Zappi, Danielle Zaslavsky.

http://uninomuerto.blogspot.com/

Vergüenza por Gaza

Silvana publicó este texto en La Jornada el domingo pasado. Yo estaba de viaje; lo leí el lunes, frente a un vaso de café con leche y con mi mamá. A ella se le salieron las lágrimas.

Palestina-Israel: palabras de vergüenza y añoranzas de profecía
Silvana Rabinovich

Más que expresar las justificadas palabras de indignación que tanto se escuchan en estos tiempos por la matanza perpetrada por el gobierno del Estado de Israel en Gaza, quisiera hacer público un sincero sentimiento de indignidad. Es más fácil indignarse que declararse indigno. Es más ligera la postura moralista (acusadora) que la moral (voces de mea culpa). No creo ser la única judía que sienta vergüenza en estos días y por eso, luego de haber sopesado mucho el derecho de –en el contexto del extenso debate público– agregar “a la infinita serie que en lo eterno se devana, otra causa, otro efecto y otra cuita”(1), he decidido balbucear.

Ehud Olmert afirmó el 9 de febrero de 2009: “El Estado de Israel no ha aceptado nunca que ningún organismo externo determine su derecho a defender la seguridad de sus ciudadanos”. No me representan sus sordas palabras: me avergüenzan. El dirigente político señalado por su corrupción elige qué decisiones de Naciones Unidas respetar (la mitad de 1947 que es sobre la que se apoya su “autoridad” para incendiar la esperanza, nada de 2009 ni de los últimos tiempos…). ¿Dónde está la voz profética (2) que lo enfrente con la sangre que chorrea de su venenosa soberbia?

La vergüenza me embarga (literalmente: me confiscó las palabras) y la palabra “condena” me suena demasiado fácil. No basta con condenar a un gobierno asesino. Al menos para mí no basta.

En mayo de 1948 Martin Buber dijo: “En lugar de aspirar a volverse un grupo con iniciativa que actúe en el marco de una Federación del Cercano Oriente, se puso como objetivo la fundación de un pequeño Estado en peligro, en perpetua oposición a su entorno geopolítico, que estará obligado a destinar sus mejores fuerzas para actividades militares en lugar de canalizarlas en emprendimientos sociales y culturales. (…) Hace medio siglo, cuando me uní al movimiento sionista en favor del renacimiento de Israel, mi corazón estaba íntegro. Hoy se ha roto. Ya que una guerra por una estructura política en todo momento puede volverse una guerra por la existencia de la nación. Por ello participo en ella en contra de mi voluntad, con mi existencia, y mi corazón tiembla hoy como el de cada hombre israelí. No obstante, ni siquiera podré alegrarme ante un triunfo: porque me temo que la victoria de los judíos signifique la derrota del sionismo.”

El himno nacional israelí todavía se llama Hatikvah (la esperanza), se refiere a la esperanza de ser un pueblo libre en la tierra de Sión y de Jerusalén. Pero como dio a entender Buber en 1948 (en ocasión de aquello que en hebreo se llama Miljemet hashijrur –guerra de liberación– y que en árabe se conoce como Nakba –en hebreo Shoá, que en español sería “destrucción”– este pequeño Estado en peligro terminaría preso en las redes de la tan mentada seguridad. Una ecuación nefasta que se escucha como “seguridad mata libertad”. Sí, la tierra-refugio de las persecuciones sufridas en Europa se revela como trampa. Pero no nos confundamos: no siempre fue así. Los numerosísimos y constantes testimonios del filósofo Martin Buber lo demuestran.

Aguzo los oídos en busca de esa palabra lúcida (que no “lucida”), profética (y a la vez poética, con efecto aleccionador), y la encuentro en los escritos políticos de Martin Buber (así como en algunos poemas de un lado y del otro), la hallé en el músico –Barenboim, El País 31/12/08– que dijo sabiamente que la solución no es militar pero tampoco diplomática. Y tiene razón, la palabra diplomática es venenosa, en ella la guerra afila sus colmillos, sólo la palabra vulnerable hará asomar un cabo de esta maraña de miedo y odio. Una palabra apenas audible, se me ocurre que la voz hebrea –bíblica– shacul que denomina a un padre o una madre “huérfano de hijo” puede ayudar a escuchar el dolor del otro lado. Las fuentes judías me enseñaron a escuchar antes de hablar. Sé que hay quien espera de mí palabras de condena: ni siquiera me siento digna de pronunciar la indignación, apenas puedo balbucear mi vergüenza.

Inmediatamente después del atentado perpetrado por la guerrilla de derecha Etzel al hotel King David de Jerusalén, en julio de 1946, Buber escribía: “No basta con expresar nuestro aborrecimiento. Debemos decir, que tenemos parte de esta culpa que despierta nuestra repugnancia”.

Pido perdón por no estar a la altura de las circunstancias.(3)

Notas
(1) El Golem (como es sabido la cita es palabra poética de Borges) llena los periódicos.

(2) En la Biblia hebrea el profeta más que alguien que predice el futuro es un objetor de conciencia. Presta su boca para que el poder político y económico escuche la exigencia divina de justicia social.

(3) No tengo nada claro: no puedo creer que la religión sea el origen de este mal (Buber era un religioso sui generis, Olmert se considera ilustrado); todo depende de cómo se lee y si se escucha cuando se lee. Apenas soy agnóstica.

miércoles, enero 14, 2009

Una de San Marcos

Leyendo a San Marcos

El ministro protestante dice a su feligresía al final de un servicio dominical:

- El próximo domingo voy a hablarles sobre el pecado de mentir. Para que puedan entender mejor mi sermón, les pido que lean el capítulo 17 de San Marcos.

En efecto, al domingo siguiente se para frente a la congregación y les pregunta quiénes habían leído el capítulo 17 de San Marcos que les había dejado de tarea.

Todos los feligreses levantan la mano.

El ministro sonríe y dice:

- San Marcos tiene sólo 16 capítulos. Ahora les hablaré sobre el pecado de la mentira.

domingo, enero 11, 2009

Mañana es día de Carmen Aristegui

Por fin, mañana regresa a las ondas el noticiario de Carmen Aristegui. La periodista que sacó al aire las conversaciones entre el gobernador de Puebla y el presunto empresario pederasta Kamel Nacif, que dio cobertura al presunto asesinato de Ernestina Ascencio, anciana habitante de la sierra de Zongolica, a manos de integrantes del Ejército, que no vaciló en enfrentarse con el cardenal Norberto Rivera dándole voz a niños víctimas de sacerdotes pederastas; que nos acompañó mes tras mes, y nos enseñó a mantener la esperanza; que nos mostró que era posible hacer periodismo objetivo y consecuente en un país donde nunca pasa nada, y que perdió, subitamente, su noticiario hará cosa de un año. Carmen Aristegui regresa. Ya hay reacciones. La prensa comienza a quejarse, débilmente, eso sí, no vaya a ser que sus lectores digamos que tienen miedo. Ayer hubo un acto público multitudinario afuera del Centro Cultural José Martí, que contó con la asistencia de gente como Rosario Ibarra, Miguel Concha y Lorenzo Meyer. Yo no fui porque estaba recuperándome de la tesis. El noticiero empieza mañana, y se transmitirá de lunes a viernes, de 6 a 10 de la mañana, en 102.5 FM de la cadena MVS. Muchos la estaremos escuchando mañana, como siempre.

miércoles, enero 07, 2009

Videojuegos


Hoy quiero rescatar algo del diario de Alonso:

"Simulations of death are pretty much the only thing that’s entertained or educated anyone in civilized history. Ask Shakespeare." (Tim Rogers)

Sin duda los videojuegos son uno de los fenómenos definitivos de nuestra época que sufren la triste incomprensión a la que está destinada toda novedad: fanatismo o banalidad. Pero quizás los Benjamins del futuro escribirán sobre estas cosas en vez de sobre los Passages de París. Esto no es tan ridículo como podría parecer: ¿quién podría creer, vistas así las cosas, el bello ensayo que Roberto Calasso dedica a la Ventana Indiscreta leída desde los Vedas, o el de Slavoj Zizek sobre el Huevo Kinder y la noción hegeliana de Sujeto?(ambos ampliamente recomendados).

En los últimos años han surgido diversos intentos de comprender a los videojuegos desde dentro, desde las marcas que han dejado en nuestra vida y nuestra sensibilidad, nuestra propia experiencia de ellos como generación y las consecuencias que han dejado en nuestra imaginación. Quizás estos nuevos intentos todavía no han superado el nivel de un inteligente periodismo (de hecho se le conoce como "New Gaming Journalism"), pero su existencia señala algunas posibilidades para el futuro de la inteligencia. Por ahora, no me queda sino recomendar este sitio:

http://www.actionbutton.net/

Se trata del primer ejemplo auténtico de crítica de videojuegos en sentido puro (para los freaks entendidos en estas cuestiones: no se trata de un IGN.com o un Kotaku, esa basura hecha por comerciantes y que no volverán a leer si leen este sitio). Su fundador y visionario principal es un joven inglés que ha vivido la mayor parte de su vida en Japón, Tim Rogers (foto incluida). Lo han llamado "el Lester Bangs de la crítica de videojuegos", recordando lo que significó la cultura del rock para la época de nuestros padres. Es difícil imaginar ensayos de veinte cuartillas sobre videojuegos que de hecho sean entretenidos, inteligentes y nada pretenciosos: Rogers lo ha logrado. Sus propósitos son bastante humildes (crear el gusto por el que hay que juzgar una forma de entretenimiento, sin importar el manido y a veces hueco debate sobre si ésta resulta ser "arte"), pero a cualquiera que lea sus textos y haya jugado aquellos juegos de los que tratan le parecerá que se ha dicho lo que todos queríamos decir sobre el tema. El nivel del resto de sus colaboradores no deja nada que desear. Además, Rogers tiene un evidente talento para escribir (le deparo al lector el placer de descubrirlo por sí mismo). Por mi parte yo, que he jugado toda la vida, ya encuentro sus ensayos más divertidos que la mayoría de los juegos que sacan en el mercado.


Dejo aquí el link a la que me parece una de sus mejores reseñas y que no está incluída en Action Button: la dedicada a Mother 2, quizás el mejor juego de la historia (que para mi es básicamente la traducción al lenguaje del RPG japonés de lo que significa escuchar Mother, de John Lenon). Su nombre es revelador: "The literature of the moment: a critique of Mother 2". No desprecie el lector todo esto: alguna vez se verá que también los videojuegos formaron parte importante de la vida civilizada.

http://www.largeprimenumbers.com/article.php?sid=mother2