viernes, enero 12, 2007

Demóstenes habla como niña

Aulio Gelio es un sabio de finales del Imperio Romano que escribió un libro llamado Noches áticas: una especie de museo de anticuario que colecciona todo tipo de datos chistosos; la esperanza de Gelio era que, al leerlos, sus hijos le tomaran más gusto a los estudios de las artes liberales. Hoy le damos gracias a la flojera de esos hijos, porque de nos ser por ella nos habríamos quedado sin una de las mejores fuentes para reconstruir la vida cotidiana de Grecia y Roma; la mayoría de la gente escribe para ser recordada: se ocupa sólo de asuntos importantes, ideas elevadas, historias grandiosas. Pero Aulo Gelio colecciona las cosas pequeñas y triviales que nadie más tuvo la idea de consignar: conversaciones, discusiones gramaticales, citas de libros hoy perdidos, y sobre todo sus chismes, sus sabrosos chismes, que le dan carne, sabor, alegría a un mundo de mármol, a veces demasiado lejano (un amigo, Pepe Hernández, decía que Gelio era el Monsiváis de su tiempo, comparación que creo que le habría alegrado a Gelio y a Monsiváis).

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Hoy disfrutaba de mi viaje metrobusesco, pegado a la ventana como mosca, pero riéndome como loco con la última anécdota de Gelio, a quien leo desordenadamente (de la misma manera en que él escribía). Se trata de una anécdota sobre Demóstenes, el respetable orador griego que intentó salvar la democracia ateniense (...y no pudo). Para entender mejor la broma, conviene recordar que el último de los cinco cánones de la enseñanza oratoria es el de la pronuntiatio: en él, el orador aprende técnicas teatrales que le ayudarán --según esto-- a conmover mejor a sus oyentes:

Noches áticas, I, v
Que el rétor Demóstenes fue insultado por el cuidado que le ponía a su cuerpo y su manera de vestir, y malmirado por su refinamiento; e igualmente que, a causa de refinamientos de este tipo y de sus gestos histriónicos al dar discursos, el orador Hortensio fue apodado con el sobrenombre de Dionisia, una bailarincilla

Se ha transmitido que Demóstenes fue de vestuario y demás atavío del cuerpo, espléndido, elegante y demasiado cuidado: de allí que aquellos "graciosos mantitos y suaves tuniquitas" le fueran para oprobio atribuidos por sus émulos y adversarios [eso viene de la famosa serie de peleas entre Esquines y D.]; de allí también que no se abstuvieran de palabras torpes e ignominiosas contra él, y de decirle que era poco hombre y también de boca manchada.

Del mismo modo, Quinto Hortensio, el más preclaro de casi todos los oradores de su edad, exceptuando Marco Tulio [Cicerón, of course], porque se vestía y se arreglaba la toga con mucha elegancia y circunspecta y compuestamente, y durante el discurso sus manos eran demasiado vivaces y gesticulantes, fue atacado con afrentas y reproches infamantes, y muchas cosas fueron dichas contra él, casi como contra un histrión [útil recordar que, en Roma, decirle a alguien actor era como insultarlo], en las mismas causas y juicios. Pero cuando Lucio Torcuato, un hombre de ingenio un tanto agreste y desagradable, cuando se defendía el juicio contra Sila ante el consejo de jueces, de manera muy violenta y acerba le dijo [a Hortensio] que ya no era un histrión, sino una pantomima y lo llamó "Dionisia", con el nombre de una conocidísima bailarinilla, entonces Hortensio, con voz suave y baja, dijo:

--Dionisia, Dionisia en verdad prefiero ser que, como tú, Torcuato, amousos (sin Musas), anaphroditos (sin Afrodita), aprosdionisos (sin Dionisio).

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Próximamente en este blog, la anécdota de lo que Demóstenes le dijo a una prostituta que resultó demasiado cara, y la anécdota de lo que dijo el gobierno romano sobre la necesidad de soportar a la propia esposa.

1 comentario:

eduardodegortari dijo...

Al parecer los viajes en metrobús son fructíferos. En cuanto al anterior post, me acrodé de al´go muy curioso que llamo "efecto biblia". Mi abuela pregona que en ella siempre encontrarás un solución a tus problemas con sólo abrirla. Yo creo que eso te puede pasar con cualquier libro, y cualquier libro te puede hablar de lo que quieras siempre y cuando lo busques. CLaro, qué mejor que con Virgilio.Un abrazo. Ojalá nos veamos pronto. Y gracias por el contacto de Paniagua, al parecer si habrá espacio aún para él, lo cual festejo.